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19 Nov 2020

El Juzgado de Letras del Trabajo Concepción, con fecha 05 de octubre de 2020 (RIT m-724-2020), dictó una sentencia inédita en Chile respecto de la existencia de relación laboral entre una plataforma de delivery y una persona que la utilizó para trabajar en calidad de repartidor o raider.

En lo medular, la jueza resolvió que “el demandante prestó servicios para la demandada como repartidor y, con las precisiones ya señaladas, se ha logrado establecer la subordinación y dependencia […], estos es que los turnos en que el actor podía prestar sus servicios como repartidor fueron fijados por la demandada; que el servicio de repartidor era ofrecido por la demandada siendo el actor solo un ejecutor del servicio ofrecido por esta y sin tener responsabilidad en esta gestión, ni incidir en el cobro de este servicio. En consecuencia, y tal como ya se señaló en considerandos previos, la demandada ejercía una supervisión que no consistía netamente en ser intermediario frente a los consumidores, si no que la demandada era quien otorgaba las pautas y los pasos de actuación del actor, calificando estos con posterioridad, la demandada determinaba el lugar donde prestarían sus servicios, el horario en que lo realizarían asignándole al actor el turno en que lo desarrollaría, la remuneración asociada a esta prestación” (considerando Undécimo).

Asimismo, declaró que “el demandante prestó servicios bajo vínculo de subordinación y dependencia de la demandada, al estar sujeto a órdenes e instrucciones, ser supervigilado en sus labores, percibiendo las sumas de rigor por sus servicios, finalmente, con una frecuencia semanal previa liquidación efectuada por la recaudadora. El actor finalmente debía someterse a la modalidad de trabajo impuesta por la empresa demandada en forma continua y permanente, como son los insumos que utiliza, la forma de desempeñar sus funciones, las zonas y turnos asignados por la demandada” (considerando décimo Tercero).

Comisión para el Mercado Financiero imparte instrucciones respecto de los medios tecnológicos autorizados para la celebración de sesiones de directorio

Con fecha 17 de noviembre de 2020, la Comisión para el Mercado Financiero (“CMF”) publicó la Norma de Carácter General N°450 (“NCG 450”), que imparte instrucciones respecto de los medios tecnológicos autorizados para la celebración de sesiones de directorio y deroga la Circular N°1.530 de 2001 de la CMF. Al respecto la NCG 450 regula principalmente los siguientes aspectos:

1.  Medios tecnológicos autorizados: todo sistema de transmisión y recepción bidireccional de sonidos, imágenes o información, que permita la interacción de los directores en tiempo real, de manera simultánea y permanente.

2. Deberes del directorio, del gerente general y de la sociedad:

a) Las sociedades deben contar con al menos un sistema que permita a los directores ejercer su derecho a asistir a las sesiones de directorio de manera remota, el cual deberá ser sin costo para ellos. Para efectos del lugar de celebración de la sesión, se entiende por domicilio social, tanto el domicilio legal de la sociedad como el virtual, compuesto por los distintos sistemas y medios que haya puesto a disposición la sociedad.

b) Le corresponde al gerente general o al secretario del directorio, si la función le hubiese sido delegada, comunicar a cada director, con la debida antelación, la forma y horarios en que los sistemas estarán disponibles, debiendo además proveerles la información y documentación que los directores necesiten para deliberar y definir las materias a ser tratadas en la sesión.

c) Le corresponde al presidente, o a quien haga sus veces, y al secretario del directorio, consignar en el acta la certificación de lo siguiente:

c.1. Que el o los sistemas de asistencia remota estuvieren habilitados, permitiendo a todos los directores asistir y participar, así como estando comunicados durante toda la sesión de manera simultánea y permanente; y

c.2. La identidad de quienes emplearon tales sistemas para participar en la misma.

d) Las deliberaciones y acuerdos de cada sesión deben constar en un acta almacenada en medios físicos o digitales, que garanticen su fidelidad e integridad, que debe ser suscrita (de manera física o mediante firma electrónica) por todos los directores que asistieron a la sesión, mediante mecanismos que den certeza respecto a la autenticidad de las firmas de esos directores